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Carta a los fieles: requisito de máscara vigente a partir del 11 de julio

9 de Julio del 2020

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Desde principios de junio, el número de casos de COVID-19 en Oklahoma ha ido creciendo rápidamente, afectando a nuestras familias, amigos y varios sacerdotes, algunos de ellos incluso han tenido que ser hospitalizados. Este aumento en el número de casos ha provocado que autoridades civiles y de salud establezcan medidas adicionales de protección para disminuir el número de contagios durante el verano. Gracias a Dios, la mayoría de nuestros casos no han sido severos ni han resultado en pérdida de vidas. Doy gracias al Señor por ello. Para seguir en la misma ruta y mantener a nuestros feligreses y sacerdotes seguros, debemos mantenernos vigilantes en nuestros esfuerzos para disminuir el propagamiento del COVID-19 en nuestras parroquias.

Con ello en mente, y después de diálogo y oración, he decidido requerir que todos los sacerdotes, diáconos, feligreses, personal parroquial, voluntarios y cualquier persona que ejerce un ministerio en la parroquia, usen máscaras (o cubiertas plásticas) mientras sirven en misas, eventos parroquiales, reuniones y en las oficinas parroquiales a partir del 11 de julio, y hasta nuevo aviso. Esta decisión aplica a todas las personas mayores de 6 años. El uso de máscaras ya es obligatorio para todo el personal del Centro Pastoral Católico y durante la misa diaria en la capilla de San Francisco de Sales.

Es importante que recordemos que esta precaución es temporal. Seguiremos monitoreando la crisis de salud y haremos los cambios necesarios de manera adecuada. Tomen en cuenta que las normas establecidas en mayo siguen en vigencia, así como sigue en vigencia la dispensa general de la obligación de asistir a misa dominical. Si no se sienten cómodos asistiendo a misa en persona, les recomiendo participar en la misa de manera virtual.

Las normas arquidiocesanas se encuentran disponibles en inglés y español en la pagina web de la arquidiócesis (archokc.org/mass). Le he pedido también a los párrocos que continúen implementando esas normas con renovada diligencia. Pido que todos hagan lo mismo y las sigan con atención, especialmente la importancia del distanciamiento social y el uso de desinfectante de manos de manera regular.

Si nos enteramos que un miembro del personal de la parroquia ha estado expuesto al virus y resulta infectado, incluyendo a sacerdotes, tomamos varias medidas. El párroco debe informar a sus feligreses de la enfermedad de manera inmediata. Se debe comunicar el riesgo de infección por posible contagio a personas expuestas, aun cuando no existan aun resultados positivos. Si el resultado del examen es positivo, el párroco o persona infectada debe pasar 14 días en cuarentena y, de ser necesario, incluso cerrar las oficinas parroquiales y suspender las misas publicas. Le pido a todos los feligreses que no asistan a misa o a ningún otro evento parroquial si no se sienten bien o experimentan síntomas relacionados con COVID-19.

Les agradezco su cooperación y paciencia mientras implementamos estas medidas para reducir el riesgo de contagios. Es a fin de cuentas un acto de caridad que promueve la salud y el bienestar de los que nos rodean, y ayuda a que Oklahoma y el resto del país pueda salir de esta crisis lo más pronto posible.

Siguiendo estas normas cuidadosamente podremos seguir celebrando la Santa Misa públicamente y recibiendo las gracias necesarias a través de la Sagrada Comunión.

Jesús prometió que el Padre enviaría su propio Espíritu para guiarnos, dirigirnos y protegernos en la tribulación. El don del Espíritu Santo nos garantiza la presencia continua de Dios en nuestras vidas. No importa la circunstancia, Él está con nosotros. Siguen en mis oraciones mientras trabajamos para mantener seguras a nuestras comunidades parroquiales.

Sinceramente en Cristo,

Reverendísimo Paul S. Coakley
Arzobispo de Oklahoma City

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